Like a rolling words: Numeritos y numerotes.

En el mes de Marzo el Wall Street Joural publicó un editorial llamado: ¿No te gusta esa nueva canción? Otro artista acaba de lanzar otra; escrito por Neil Shah, el cual, más que opiniones nos da importantes datos que nos pueden ayudar a entender el panorama actual de la industria musical. Todos los créditos a quien corresponda, dénselo:

La cantidad de música lanzada a nivel mundial en el 2017 es, más o menos, siete veces la cantidad que salió a la venta en 1960 el número de álbumes nuevos aumentó de 36 mil, en el 2000, a 77 mil, en el 2011, algunos fans ya batallan para mantenerse al día, la saturación de música nos ha convertido en un público superficial.

Sellos independientes y músicos aficionados empezaron a lanzar más música, incluyendo álbumes arriesgados que podrían haber sido rechazados por las disqueras grandes, con la caída de los costos de distribución, el espacio en estantes de tiendas se estaba volviendo menos importante.

Las disqueras operaban buscando no canibalizar las ventas de un artista. En la era del CD, los costos de producir y distribuir cada álbum hicieron que fuera importante producir álbumes de más altas ventas para asegurar ganancias. Con el streaming, estos costos no son tan altos y las disqueras tienen un mayor incentivo para ser propietarios y lanzar y relanzar más música.

Con cada vez mayor frecuencia, los artistas están lanzando su obra de manera constante y gradual, en lugar de apoyarse exclusivamente en álbumes completos, el objetivo: desarrollar una marca que pueda ser monetizada vía streaming, boletos de conciertos, mercancía y patrocinios.

Para el 2010, los sellos independientes representaban el 35% de los artistas que aparecen en Billboard, comparado con 13% en el 2001, el que se pueda producir más música que satisface gustos de distintos nichos de mercado es positivo para los fans, suponiendo que puedan dar con ella entre tantas propuestas.

La cantidad de música nueva se puede volver abrumadora. Parte es de calidad “regular”, la mayoría de las cosas pueden ser muy populares simplemente por el artista y los distribuidores están ganando dinero con base en la cantidad, no la calidad, alguien necesita adoptar una postura firme contra la basura de relleno antes de que realmente empiece a afectar la conducta de los fans.

Dada la  mercadotecnia actual de megaestrellas y la proliferación de material reeditado, es aún más difícil para los artistas emergentes, cuando iniciaron The Beatles, no estaban compitiendo con boxsets de Chuck Berry o con estrellas de streaming a nivel mundial como Drake, estamos viendo un panorama futuro en el que los únicos que pueden hacer arte son aquellos que son demasiado grandes como para fracasar.

Aguante todo… y que sea Rock!

Darth Beno.

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